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jueves, 6 de noviembre de 2008

des de arriba



En el sexto piso del edificio de la calle Venezuela donde se encuentra mi hogar, hay una hermosa terracita, soleada todo el día, donde los vecinos suben a tender la ropa y yo subo a desayunar.

Me gusta desayunar con el sol en la cara, pero depende si es ya avanzada la mañana, conviene buscar la sombra aunque sea de una camisa, porque las baldosas del suelo arden y el calor primaveral de este noviembre azota demasiado fuerte.
Puesto que en mi departamento no entra el sol (eso nos permite tenerlo freskito con estas altas temperaturas) hace poco me compré un melón amarillo y subí a darme un baño de noviembre tropical.



















































viernes, 17 de octubre de 2008

dias gatunos






































Hace tiempo que tengo días gatunos.
Y decidí adoptar uno.
Pero la operación gato salió rana, y el gato adoptivo resultó ser un animalito arisco y antisocial, que, después de casi lanzarse al vacío des del tejadillo del balcón, se ha adueñado de un armario y no hay comida, bebida o chantaje capaz de hacerle salir de allí. Ya lleva en el placar 3 dias y no nos atrevemos a intentar sacarlo, porque ya es grandecito e igual le da por cosernos a arañazos. Es lo más probable vaya.
Debido a su carácter atormentado decidimos bautizarle con el nombre de Fausto, pero quizás le hubiera quedado mejor Mefisto.
No es que sea un ser diabólico el pobre bicho, pero su actitud no es para nada la adorable y cariñosa de la mayoria de gatos del jardín botánico que tan a menudo me gusta visitar.
En el hogar de adopción nos han recomendado flores de Bach. Lo que faltaba, terapias alternativas para el gato. Si eso le llevamos al psicólogo.
Bueno, en fin, paciencia. Le daremos todo el tiempo del mundo para que se adapte, al menos en el armario no molesta, haremos ver que le ignoramos hasta que decida llamar la atención! Almenos no negaréis que es bonito.

Y ya que el gato no se deja acariciar y maúlla amenazante cada vez que intentamos acercarnos a él, pues no me queda más remedio que seguir frecuentando el jardín botánico y sus mimosos habitantes, aunque un cartel en la entrada recomienda no tocarlos, es difícil resistirse a la tentación.


























































































































jueves, 9 de octubre de 2008

La Boca


Tango, fútbol y latas de pintura. Se podría resumir así el barrio de la Boca, pero realmente sus paredes de colores tienen mucho que contar.De cuando los immigrantes, mayoritariamente italianos y mayoritariamente marineros, llegaron a través del río hasta allí.
Ellos construyeron las casitas improvisadas de madera y chapa acanalada y las pintaron de colores vivos con los barnices marinos que empezaron a traficarse entonces. Como todo lo pintoresco, bello y original, el barrio acabó convirtiéndose en una atracción turística y eso le ha robado parte de su encanto ... en fin, ya se sabe que esto pasa.
El colectivo nos dejó delante del histórico estadio del Boca Juniors, donde jugó Maradona. Los turistas gringos compraban como locos camisetas y otro merchandising del equipo mientras sus esposas se sacaban fotos con una llama o con un apuesto bailarín de tango. El hermoso y soleado día que hizo el sábado dio aun más colorido a las casitas de chapa, con sus carteles fileteados, pero provocaba a su vez que el Riachuelo terriblemente apestoso del barrio soltara más vapores, inundando las calles con su hedor. Cuando nuestra nariz se acostumbró al olor, nos comimos un choripán acompañado de cerveza en un kioskito de la zona. Y así pasó la tarde de sábado, hasta que tomamos de nuevo el colectivo, rumbo a otro lugar donde todavía diera el sol.


























































































































martes, 7 de octubre de 2008

Jardines y flores en Buenos Aires

Los árboles ya han florecido, el cielo se llena de bolitas blancas de los plataneros y de los tilos, el cielo es más azul y el sol más cálido.
Un fin de semana soleado y floreado que anima a visitar los jardines de la ciudad para ver estallar en ellos el colorido de la primavera.
Irupé propuso la ruta: barrio de la boca, jardín japonés y un domingo de jardín botánico. Pa gustos colores, y qué colores!
El cuidadoso orden en que estaban plantadas las flores y colocados los riachuelos en el jardín japonés impresionaba. Sus puentecitos rojos, sus fuentecitas, y exhibiciones de katana y shiatsu... en fin, la impecabilidad de todo el jardín en general era espectacular.

El jardín botánico, en cambio, es un tanto más desordenado, o ordenado siguiendo criterios científicos más que estéticos al menos. El botánico se encuentra al lado de la parada de subte de plaza Italia, y esta lleno de gatos de todas las razas imaginables. Los gatos pacen tranquilamente por el jardín, y muchos se dejan acariciar aunque un cartelinto en la entrada recomienda no hacerlo. Siempre hay gente en el jardín, sentados en el suelo o en los bancos, estudiando, tocando la guitarra, tomando mate... pero uno siempre puede encontrar un huequito solitario, si le apetece, al lado de los invernaderos, para leer con el sol en la cara o para fumar, dejando que el tiempo pase.